8/8/15

Sobrevivir a las contratapas

¿Cómo reír si no vemos nada?

RISA EN LA OSCURIDAD, Vladimir Nabokov
Ed. Anagrama, 2008, 246 pp.

Las contraportadas de la serie compactos de Anagrama pueden lanzar spoilers terribles en grandes novelas. Esto sucede en su edición de Risa en la oscuridad de Nabokov: "... Devorado por los celos, Albinus sufre un accidente automovilístico que lo deja ciego". Vaya adelanto. Sin embargo, este desvío del destino no llega sino hasta que ya completaste la lectura del 70% de la novela y estás por completo entregado a ella, y sufres y te pones tenso porque sabes que en cualquier momento el spoiler se manifestará, entonces no sabes cómo reaccionarás, si lo tomarás con la calma que te da la anticipación de conocer el futuro del protagonista o te conmoverás como si fuera una sorpresa. Entras el sobresalto. Estás de nuevo frente a la maravillosa incertidumbre de no saber qué rayos pasará en la novela que comenzó con la lectura de su contratapa.



15/7/15

  Leer incluso en el café mientras se espera a alguien.


Yukio Mishima, Música
Ed. Alianza Editorial, Madrid, 2012, 256 pp.


Esta es una novela sobre el deseo, el sexo y el psicoanálisis. Breve, con menos imágenes japonesamente bellas y más racionalización de las emociones, si eso es posible. La música o, más bien, escuchar la música representa alcanzar la plenitud del deseo y aquello es lo que precisamente su protagonista, una frágil muchacha llamada Reiko, busca resolver en sus consultas al psicoanalista. Por su puesto, se tejerá una historia entre ambos donde saldrá a relucir lo mejor y lo peor de la muchacha. 

13/7/15


Una edición que encontré en una librería de Santa Anita.


Julio Ramón Ribeyro, Silvio en El Rosedal
Ed. Plaza & Janés, Barcelona, 1998. 96 pp.

Qué sencillo es sentirse atrapado por las historias de Ribeyro. Me pasó hoy que después de tiempo volví a leer Silvio en El Rosedal. Esa rapidez para conectar con este cuento, como con todos los de Juan Ramón, se debe a que es fácil encontrarse un poco en sus personajes, porque así estamos, esperamos señales que cambien el sinsentido de las cosas, en tanto preferimos el azar como destino. Esos personajes me conmueven cuando con melancólica neurosis, intentan descifrar un mensaje en medio de la rutina con la esperanza de que este sea un faro de revelaciones.